14 sept 2011

Tren Sarmiento - Me pongo en los pies del colectivero. Q.E.P.D.

Pongamonos un rato en los zapatos del colectivero que ayer fue arrollado por un tren. Ok. Somos un colectivero que debemos atravesar esa barrera diariamente y varias veces al día. Pasan los días y observamos que dicha barrera rara vez funciona. Observamos como cualquier individuo debe levantar la barrera dado que automáticamente no se levanta como debería. Observamos también que la barrera permanece varios minutos baja sin que ningún tren pase, ni siquiera se asome consumiendo nuestro tiempo y paciencia.

Comienza un día nuevo de trabajo, y al llegar a la dichosa barrera vemos que la misma está a 45 grados. Entonces inmediatamente pensamos “Bueno, la barrera como es de costumbre no anda. Me voy a tener que mandar”.

Nos vemos obligado a usar nuestro criterio para determinar si es apropiado cruzar o no y como somos humanos podemos fallar.

 

El colectivero tristemente falló en su criterio. Esto le pudo haber pasado a cualquier conductor o peatón que por allí circulara. Lamentablemente quienes debieron proveer medios para que esto no pase, hoy todavía se están lavando las manos.

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